“Tenía 20 años… vivía en esas plataformas”. Cuando Rob Tibbetts habla de “plataformas” se refiere a redes sociales. Ese era el lugar donde su hija, Mollie, pasaba gran parte de su tiempo. El hombre cree que podría ser una de las claves para encontrarla. Y aunque hable en pasado, tiene la esperanza de que aún esté con vida.

Mollie desapareció por completo el pasado 18 de julio en el pequeño pueblo de Brooklyn, Iowa. Lo último que se supo de ella fue que había ido a cuidar por un rato a los perros de su novio, quien estaba en un empleo lejos de allí, que había salido a correr y que cuando su ausencia comenzó a preocupar a sus más allegados, le envió un mensaje a él por Snapchat.

Si bien la policía estatal y el FBI están muy activos y todo Estados Unidos está pendiente de las novedades alrededor del caso que conmueve y paraliza al país, Tibbetts cree que la clave está en las empresas tecnológicas que podrían proveer información.

Sobre todo dos de ellas: FitBit y Snapchat. La primera es un dispositivo que se colocan los corredores en sus muñecas para medir todo tipo de datos del deportista: desde distancia recorrida, pulsaciones, tiempo promedio y otras prestaciones. Pero ese tipo de reloj tiene también un GPS que puede determinar con precisión milimétrica el trayecto que hizo Mollie y dónde pudo haber desaparecido o el lugar exacto donde dejó de emitir señal o moverse.

Snapchat -como Twitter y Facebook y la mayoría de las aplicaciones de los smartphones- posee también la posibilidad de geolocalizar el lugar preciso donde se encuentra el usuario. ¿Lo tendría activado? Sí, desde esa app envió Mollie el último mensaje a su novio Dalton Jack la noche del 18 de julio. Aún no trascendió qué dijo en aquel momento.

Pero, insólitamente a pesar de tener esa información de cada uno de los usuarios, en muchas oportunidades las compañías no están dispuestas a presentar la data porque de esa forma -aseguran- estarían violando la privacidad de sus usuarios. En ocasiones las fuerzas del orden se ven envueltas en batallas legales con las firmas para que les otorguen esa información que pueda resultar vital para resolver un caso urgente.

El caso de Mollie lo amerita y es su propia familia quien la solicita. “Todo el mundo sabe que ella estaba constantemente en su teléfono, entonces nosotros realmente… realmente necesitamos toda esa información”, indicó Tibbetts en diálogo con la cadena de noticias Fox News.

Pero no será tan fácil. De haber contado con la información al instante, las autoridades locales, estatales y el FBI ya tendrían una pista más cierta de dónde están -al menos- todos los dispositivos que tenía la joven estudiante de la Universidad de Iowa al momento de desaparecer. Pero nada de eso aún ocurrió.

Incluso, el FBI interrogó varias veces a un granjero y criador de cerdos que dijo no tener información al respecto. No fue implicado como sospechoso, pero los investigadores creen que sabe más de lo que cuenta y que está mintiendo.

“Desafortunadamente esto es una solicitud de dos partes. Y en este momento todo está muy sensible. Pero saber dónde estaba como quiénes fueron las personas que se pusieron en contacto con ella sería interesante. Pero, creo que la forma en que esto pueda saberse es que separan los datos de ubicación de los datos de contexto reales”, dijo el experto en tecnología Jason Glassberg al mismo canal.

Lo que Glassberg indicó es que las compañías tecnológicas hasta podrían informarle al FBI y los investigadores qué otros dispositivos -y pertenecientes a quién- estaban en el mismo lugar, fecha y hora que el de Mollie. Pero eso sería ir más allá con la data que tienen de los usuarios y podría considerarse violar su privacidad.

Además, el tiempo es fundamental. El experto relató que una vez que las baterías del celular y del dispositivo runner que tenía Mollie murieran, ya no enviarían señales que pudieran identificar dónde estaba localizada.

“Hemos agregado más personal con la ayuda del FBI y tenemos expertos de todo el país que ofrecen asistencia”, reveló Richard Rahn, agente especial del Departamento de Seguridad Pública de Iowa. “En algunos casos, no hay mucho para seguir. Pero Mollie es una estudiante universitaria de 20 años que se conecta bien en lo social y en lo digital. Por lo que tenemos esperanza”, concluyó Mitch Mortvedt, subdirector del Departamento de Policía de Iowa.