Una mirada rápida al cuadro de la fase final del Mundial de Rusia permite advertir con facilidad una situación cuya explicación parece bastante más compleja: los semifinalistas son europeos. Por segunda vez desde México 1986, cuando el certamen comenzó a disputarse con el formato actual, con eliminación directa desde octavos de final, no hay representación sudamericana entre los cuatro mejores (la otra fue en Alemania 2006).

¿Cuáles son las razones que llevaron a esta ausencia de los seleccionados de esta parte del planeta en la definición del principal certamen de fútbol? Cinco emblemas del fútbol sudamericano ensayaron sus respuestas, que incluyeron responsabilidad dirigencial, renuncia a las banderas históricas y factores socioeconómicos.

“Hay varias circunstancias que explican esto, pero para mí la primera es que nos robaron el tiquitaca por abandono nuestro. También nos hemos vuelto locos con la obsesión por ganar y los chicos salen muy jóvenes a Europa. Si hablamos de Argentina, el problema es multiorgánico: violencia, desorganización, falta de medios económicos”, analizó Jorge Valdano en una entrevista con el diario español El País.

El campeón mundial en México 1986, que excluyó a Uruguay de su crítica (“No han dejado de ser ellos”, afirmó), sostuvo que “por primera vez en una década, lo físico se impuso a lo técnico y lo colectivo a lo individual, eso explica que las clases medias como Suecia o Rusia hayan llegado hasta los cuartos”. En cuanto a Argentina, su diagnóstico fue contundente: “Cuanto más se aleja de (César Luis) Menotti, peor”.

En la misma sintonía se manifestó el brasileño Tostao, campeón mundial en México 1970, quien no consideró sorpresiva la caída del seleccionado conducido por Tite en cuartos de final debido a que su país ya no es “el del fútbol alegre y la samba”. “Llevamos buenas selecciones, con algunos grandes jugadores como Neymar, pero ya no son claras favoritas. Con Argentina pasa lo mismo, no acompaña a (Lionel) Messi, a este Mundial fue con muchos jugadores de un nivel medio”, sentenció.

Para su compatriota Mauro Silva, el principal problema está en la formación de los jóvenes. “En Brasil, jugábamos en la calle, pero la perdimos por la violencia. El fútbol se fue a las escuelas, pero los formadores no son buenos y no se les paga bien”, aseguró.

Para el campeón del mundo en Estados Unidos 1994, el fútbol sudamericano debería copiar la organización y la administración de Europa, pero mantener su esencia. “El uno contra uno, el gol, lo tenemos. Ahí están Messi, Neymar, (Luis) Suárez, pero hay que desarrollar al ser humano. Un futbolista mejor formado también será más inteligente y mejor en la toma de decisiones en el campo”, reflexionó.

Francisco Maturana, quien dirigió a Colombia en los Mundiales de Italia 1990 y Estados Unidos 1994, el fútbol se transformó en “un escenario donde a veces vale todo, en el que la corrupción y la no inversión en formación están ahí”.

“Hay un índice de deserción escolar tremendo. Los chicos con 12 o 13 años les dicen a los padres que ellos van a buscar su sueño y lo dejan todo. Entonces el importante no es el entrenador, sino el empresario que le dice que lo va a llevar a Europa”, añadió el legendario entrenador colombiano.

Juan Pablo Sorín consideró que las responsables de la debacle sudamericana son las instituciones deportivas del subcontinente. “Estamos ante una oportunidad para cambiar el fútbol desde nosotros, los futbolistas, los técnicos, la gente que ama el fútbol, pero hay que tener mucho cuidado para que ninguno de los dirigentes se vuelva a equivocar porque entonces, como dijo (Diego) Maradona, estaríamos manchando otra vez la pelota”, sentenció el capitán del seleccionado argentino en el Mundial de Alemania 2006.