Si algo obsesiona a Rusia es la seguridad. El Mundial de futbol, la graduación más grande de este deporte estará completamente blindada. Una seguridad sin precedentes en la historia del futbol. Moscú está repleto de controles, que van desde los principales hoteles a las cercanías de la Plaza Roja y el Kremlin.

El gobierno de Vladimir Putin no olvida aquella tristísima tarde de verano en Francia. (12 de Junio del 2016). Entonces ‘hooligans’ rusos e ingleses, mancharon de sangre las calles de Marsella en una golpiza brutal.

El gobierno ruso anunció el despliegue de 100.000 agentes para controlar a los hinchas violentos, y además se ha cotejado en colaboración con Interpol el historial de miles de visitantes, impidiendo que lleguen a la Copa del Mundo unos 4.000 “fanáticos indeseables” con antecedentes de problemas en Mundiales y en la Eurocopa de Francia 2016.

Hay sospechosos habituales como los ingleses. Pero las autoridades rusas se mostraron especialmente preocupados con controlar a los argentinos. El país sudamericano y Rusia firmaron un acuerdo para evitar la llegada de líderes de barras bravas al país.

Con ello se dispuso una lista de restricciones para los partidos del Mundial. Viajarán policías con teléfonos especiales que contienen estos listados con la foto, DNI (documento de identidad) y el pasaporte de cada persona que tiene un impedimento para ingresar a los Estadios.

El Gobierno Ruso no quiere un sólo incidente y, mucho menos, que se reproduzca alguno de los atentados terroristas, la mayoría relacionados con la intervención militar de Rusia en la guerra de Siria que, por desgracia, se han vivido en San Petersburgo, Sourgout (Siberia) y en Volvogrado. La capital está llena de patrullas de la policía y hasta del ejército.

Todo aquel que haya comprado una entrada debe adquirir también una tarjeta de identificación personal para ingresar a los estadios, conocida como “Fan ID”. Esa tarjeta es una especie de ‘pasaporte para aficionados’, es gratuita y válida para el conjunto de los partidos. Contiene los datos personales de los aficionados como número de pasaporte, de teléfono móvil, dirección electrónica, entre otros.

Las autoridades rusas se han mostrado inflexible y cada aficionado que quiera entrar en los estadio del mundial tienen que llevar SÍ o SÍ, el ‘ID-fan’ o se quedará fuera a pesar de llegar con la entrada oportunamente comprada.