La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó por primera vez este lunes una pastilla digital que permitirá a los facultativos saber si sus pacientes están tomando la medicación y cuándo lo hacen. Aunque todo apunta a que en los próximos años este avance se extenderá a otros sectores de la industria farmacéutica, por el momento las autoridades sanitarias solo han dado luz verde a su uso en un fármaco antipsicótico conocido como Abilify.

Dichas pastillas contarán con un sensor comestible que, cuando se tome, enviarán un mensaje a un parche y este a su vez transmitirá la información a una aplicación móvil. En lo que se refiere a quiénes verán estos datos, los pacientes podrán dar acceso a los mismos a sus médicos y a otras cuatro personas. “Ser capaz de rastrear la ingestión de medicamentos recetados para enfermedades mentales puede ser útil para algunos pacientes”, argumentó este lunes Mitchell Mathis, director de la División de Productos de Psiquiatría de la FDA.

Más allá de los beneficios para los enfermos mentales, los promotores del mismo apuntan también al ahorro sanitario que conllevaría. En este sentido, varios expertos afirman que en Estados Unidos los enfermos que no cumplen el plan de medicación correspondiente acarrean un coste de 100.000 millones de dólares al año, ya que la mayor parte acaba necesitando un tratamiento adicional o incluso ser hospitalizados.

“Cuando los pacientes no se adhieren a los medicamentos que se les recetan, realmente hay consecuencias que son malas para el paciente y muy costosas”, explicó este lunes a ‘The New York Times’ el doctor William Shrank, director médico de la división de planes de salud de la Universidad de Pittsburgh. Una línea similar a la expuesta por Ameet Sarpatwari, profesor de Medicina en Harvard, quien aseguró a dicho periódico que las pastillas digitales “tienen un gran potencial para mejor la sanidad pública”.

De todos modos, no todos los expertos parecen estar de acuerdo con la aprobación de este nuevo sistema, e incluso el propio Sarpatwari avisó este lunes de que si no se usa de forma apropiada podría “fomentar la desconfianza” de los enfermos. Otros psiquiatras como el doctor Peter Kramer, autor de ‘Listening to Prozac’, van un paso más allá, e insisten en el peligro que conlleva “empaquetar un medicamento con un ‘espía'”.

“Muchos de esos enfermos [mentales] no toman medicamentos porque no les gustan los efectos secundarios, o no creen que tengan una enfermedad, o porque se vuelven paranoicos con respecto al médico o las intenciones del médico”, argumentó a su vez el doctor Paul Appelbaum, director de Derecho, Etica y Psiquiatría en el departamento de psiquiatría de la Universidad de Columbia. Partiendo de este razonamiento, su postura es tajante: “Los medicamentos para casi cualquier otra afección serían un mejor lugar en el que comenzar que con los medicamentos para la esquizofrenia”

En el caso de Estados Unidos, varias empresas están desarrollando pastillas digitales cuyo ‘target’ no son los enfermos mentales, sino personas que sufren problemas cardíacos, hipertensión, diabetes y otras afecciones. De hecho, algunas farmacéuticas ya han puesto el foco en las personas mayores, para las que esta tecnología podría resultar útil a la hora de recordarles los fármacos que deben tomar.

Cabe señalar además que no todas las pastillas digitales exigen la aprobación de las autoridades sanitarias de Estados Unidos, lo que ha permitido que se pongan en marcha algunos proyectos piloto en el país. Ante este rápido avance de dicha tecnología, el sector farmacéutico no es el único que ha mostrado interés en las misma; algunas aseguradoras ya están estudiando la posibilidad de dar incentivos a aquellos pacientes que opten por las pastillas digitales.