La seguridad en los aeropuertos está pensada para protegerte, pero también podría provocarte un resfriado… o algo peor.

A la lista de todos los lugares y todas las superficies que nos han advertido que están plagadas de virus o bacterias —tus mascotas, el asiento del metro, las cabinas de los aviones, el cajero automático— hay que añadir la bandeja de seguridad de los aeropuertos.

Las bandejas de plástico que se usan en los puntos de control en todo el mundo y que tocan millones de pasajeros —cuando depositan en ellas sus zapatos, computadoras portátiles, equipajes y otros artículos para pasar por los escáneres de rayos X— albergan diversos microbios, entre ellos los responsables del resfriado común, de acuerdo con investigadores en Europa.

En el invierno de 2016, científicos de la Universidad de Nottingham en Inglaterra y del Instituto Nacional de Salud y Bienestar en Finlandia recogieron muestras en superficies tocadas con frecuencia durante y después de las horas pico dentro del aeropuerto de Helsinki y encontraron rastros de rinovirus, el origen del resfriado común y del virus de la influenza tipo A.

Hallaron rastros en la mitad de las bandejas para equipaje analizadas, más de lo que hubo en cualquier otra superficie donde realizaron pruebas (por ejemplo, no encontraron ninguno de estos virus en las superficies de los inodoros del aeropuerto). La empresa que opera el aeropuerto finlandés, Finavia, destacó en un correo electrónico que “todas las superficies se limpian a diario y todas las bandejas de seguridad en los puntos de control y demás se lavan con regularidad”.

Los hallazgos, publicados en la revista BMC Infectious Diseases, podrían ayudar a mejorar las estrategias de salud pública para el combate a la propagación de enfermedades infecciosas a nivel mundial.

“La presencia de microbios en el ambiente de un aeropuerto no había sido investigada”, comentó Niina Ikonen, una experta en virología del instituto finlandés que participó en el estudio.

Ikonen agregó que los resultados generaron nuevas ideas para realizar mejoras técnicas en el diseño y la remodelación del aeropuerto.

Jonathan Van-Tam, profesor de la Universidad de Nottingham especializado en la protección de la salud, dijo que el estudio también debería ser aprovechado para educar a las personas sobre cómo se propagan las infecciones que intentamos evitar todos los inviernos.

Muchas de las superficies que tocamos a diario albergan microbios y pueden propagarlos. Entre estas se encuentran los teléfonos celulares y las esponjas de cocina. Sin embargo, los viajes en avión son famosos por acelerar la propagación de enfermedades que se liberan de forma natural por el mundo, como la influenza, y de otras que pueden ser liberadas intencionalmente.

La Unión Europea ha financiado un proyecto de investigación, llamado Pandhub, para prevenir que los patógenos de “alto riesgo” se propaguen por medio del transporte público, y el estudio de la Universidad de Nottingham y el instituto finlandés es parte de ese proyecto.

Los resultados del estudio no demostraron que los virus encontrados puedan causar una enfermedad, recalcaron los investigadores. No obstante, investigaciones previas habían demostrado que los microbios pueden sobrevivir en diversas superficies durante varios días.

Lavarse las manos de manera adecuada y toser contra el codo, la manga o en un pañuelo, en especial en espacios públicos, puede ayudar a minimizar el riesgo de contagio, comentó Van-Tam.

“Estas simples precauciones pueden evitar las pandemias y son de lo más importantes en zonas llenas de gente, como los aeropuertos, con un volumen alto de personas que viajan hacia y desde muchas partes distintas del mundo”, agregó.