Si bien aún no pisó el planeta rojo, claramente, Alyssa Carson no es una joven centennial de sueños elementales. Más bien todo lo contrario. Lo demostró con su asertiva determinación que emergió a sus 3 añitos cuando supo que quería ser astronauta para llegar a la árida tierra roja de Marte.

Esa claridad mental la acompañó hasta hoy, convertida en la primera astronauta mujer de 18 años del mundo en tener una cita en Marte para el año 2030. Actualmente Carson es astronauta en entrenamiento de la NASA y una de las embajadoras de la misión Mars One que busca establecer la primera colonia humana en Marte dentro de unos escasos 11 años.

Carson visitó esta semana por primera vez la Argentina en el marco de la celebración del primer aniversario de la iniciativa WINN (Women in the News Network), y esta red latinoamericana de mujeres profesionales aprovechó para convocar a debatir sobre el periodismo del futuro, y eligió a Alyssa como principal oradora. La astronauta teen brindó el marco perfecto para hablar sobre la importancia de perseguir los propios sueños profesionales.

Alyssa no soñó en el aire. Lo hizo con el apoyo incondicional de su familia y especialmente de su padre, Brett Carson. Él la acercó a la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, conocida como NASA, y allí la alentó a que comience un riguroso, exigente y largo entrenamiento físico y mental para aplicar como tripulante y colonizar el planeta rojo.

“Tanto insistí que mi padre terminó anotándome en un Space Camps” o campamentos espaciales organizados por la NASA, contó Carson a una audiencia interesada. De a poco una idea alocada de la infancia fue tomando forma y sobre todo realidad.

A su vez esta hermosa e intrépida jovencita de 18 años supo canalizar sus convicciones a base de esfuerzo y sacrificio. Y su familia sabe que llegará el día en que tenga que partir (hacia el espacio).

Alyssa asumió con mucho compromiso el nuevo trabajo de conferencista internacional, a su ya arduo entrenamiento como astronauta, que no solo la divierte porque conoce nuevos lugares del mundo (del planeta Tierra) sino que también se propuso inspirar a los jóvenes a que no abandonen sus sueños, “a que los realicen”.

“Tenemos que contar lo que soñamos”, remarcó Alyssa que a lo largo de su corta vida habla 4 idiomas: inglés (su lengua nativa), chino, francés, y español.

Ayer miércoles en el barrio de Parque Patricios, en las oficinas de la consultora Accenture, Alyssa resultó ser la oradora perfecta. Imposible no lograr empatía con ella y que no se convierta en una fuente inagotable de admiración. “Desde (que tuve claro que quería viajar a Marte) no dejé de buscar libros y videos sobre Marte”, detalló la joven astronauta.

Desde que entré a la NASA pasé por muchas y diversas prácticas y horas de estudio. Además Carson planea entrar al reconocido MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) con el objetivo de graduarse como astrobióloga.

Alyssa fue la primera persona en completar el NASA Passport Program, cuando a los doce años acudió al último de los catorce centros para visitantes, y obtuvo el premio Right Stuff Award.

Para poner en perspectiva la enorme misión que Alyssa quiere concretar, el ingeniero argentino Miguel San Martín, investigador de la NASA, reveló que, “aterrizar en Marte es mil veces más difícil que poner un hombre en la Luna. Porque queda más lejos, porque al astronauta hay que exponerlo a la radiación, se llega a altas velocidades y después para despegar de Marte, que tiene una gravedad mucho más alta, se necesita un cohete más grande”.

“Lograr todos esos pasos será muy difícil. Hoy no sabemos cómo podríamos hacerlo. Para llegar a la Luna necesitamos dos Saturno 5 para que dos pibes pongan una banderita, pero para Marte vamos a necesitar como cinco Saturno 5 para despegar”, indicó.

“La NASA está construyendo un cohete tipo Saturno 5, de ese tamaño, y una cápsula tipo Apolo pero más grande para poder aventurarnos nuevamente fuera de la órbita terrestre. Deberían quedarse uno o dos años esperando que los planetas se alineen para emprender el retorno”, agregó San Martín.

El emprendimiento Mars One, un proyecto privado que prepara el sueño, y el financiamiento de la colonización marciana, es casi una obsesión para Alyssa. Ya se conoció la estimación de que el desembolso del primer vuelo al planeta rojo oscilará en torno a los seis mil millones de dólares. La intención es luego enviar más astronautas cada dos años con un costo de cuatro mil millones de dólares.