En una nueva reacción al impacto económico del coronavirus, la Reserva Federal de los Estados Unidos redujo nuevamente las tasas de interés y presentó una serie de programas de absorción de deuda federal e hipotecaria de modo de impedir que la pandemia amenace el crecimiento económico de la principal potencia mundial.

El brote de coronavirus dañó comunidades y tuvo efectos disruptivos sobre la actividad económica de muchos países, incluido EEUU, señaló la autoridad monetaria norteamericana en un comunicado en la tarde del domingo en el que afirmó estar “preparada para usar su amplio rango de herramientos para sostener el flujo de crédito a los hogares y a las empresas»

Además de cortar la tasa de interés en cien puntos básicos, colocándola en un rango de 0 a 0,25% anual, la Fed anunció que aumentaría sus tenencias de papeles del Tesoro por al menos 500.000 millones de dólares y sus tenencias de activos con colateral hipotecario por al menos otros 200.000 millones “en los próximos meses”.

En su comunicado, el comité de la Fed señaló que mantendrá el rango de tasas de 0 a 0,25% “hasta que la economía haya superado los recientes eventos y esté en camino de conseguir sus objetivos de máximo empleo y estabilidad de precios”.

“Esta acción -señala el comunicado, por la baja de tasas y el relajamiento monetario- ayudará a sostener la actividad económica, las fuertes condiciones del mercado laboral y la inflación en un rango anual del 2%”.

La Fed ya había reaccionado antes con un recorte de cincuenta puntos básicos (esto es, 0,5%) y con la nueva medida completa una rebaja de 150 puntos básicos, medida inédita en un país con baja inflación, pero en circunstancias excepcionales. Todo para evitar que el temor a la pandemia global de por tierra con el crecimiento económico de EEUU justo -además- en un año electoral.

En las consideraciones previas al anuncio de la medida, la Fed señaló que la economía ingresó a este “desafiante período en muy buen pie», indicando que hasta febrero la economía seguía creciendo aunque a un ritmo “moderado”lo que permitió un “sólido” aumento del empleo, lo que permitió que la tasa de desempleo se mantuviese “baja”. A su vez, también reconoció que el gasto de las familias era más bien “moderado” y que la inversión y las exportaciones “seguían siendo débiles”. La autoridad monetaria norteamericana también apuntó que el sector energético está “bajo presión”, sin duda en referencia al desplome del precio del petróleo que podría poner en riesgo el boom de la producción de hidrocarburos “no convencionales” que en los últimos años ha impulsado la producción petrolera norteamerican y que algunos analistas financieros temen que -de mantenerse- podría llevar a quiebras de una miríada de pequeñas empresas que apuntalaron el desarrollo tecnológico y productivo del sector.

De hecho, el texto oficial de la Fed reconoce expresamente que “los efectos del coronavirus pesarán sobre la actividad económica en el corto plazo y ponen en riesgo las perspectivas económicas”.

En un claro ejemplo de la transparencia del proceso decisorio, el comunicado precisó que a favor de la medida votaron el titular de la Fed, Jerome Powell, además de otros miembros del comité de Mercado Abierto, a saber, John Williams, Michelle Bowman, Lael Brainard, Richard Clarida, Patrick Harker, Robert Kaplan, Neel Kashkari y Randal Quarles, pero también aclaró que votó en contra Loretta Mester, que si bien estaba de acuerdo en tomar medidas para sostener la actividad económica, en esta oportunidad hubiera preferido dejar las tasas en el rango de 0,5 a 0,75%.

Finalmente, la Fed autorizó a las Fed de Nueva York y de Minneapolis, dos de los bancos del sistema de la Reserva Federal, a ejecutar desde este lunes todas las operaciones de mercado abierto que sean necesarias para reducir entre 1 y 1,5% las tasas en los mercados de crédito primario. Todo para evitar que la pandemia “amenace el crecimiento económico de los Estados Unidos”.