«Una dura venganza está esperando a los criminales que tienen las manos manchadas con su sangre (la de Soleimani) y con la de otros mártires del incidente», advirtió Jamenei en una declaración retransmitida por la televisión estatal iraní, IRIB. Además, el líder iraní alabó a Soleimani y declaró tres días de luto en el país.

Estados Unidos reivindicó la muerte de Soleimani en un bombardeo en el aeropuerto de Bagdad y explicó que este ataque se hizo «para proteger al personal estadounidense en el extranjero».

El Pentágono especificó que fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien dio la orden, y -a través de un comunicado- explicó que Soleimani «estaba desarrollando activamente planes para atacar a los diplomáticos estadounidenses en Irak y en toda la región».

Washington se refirió así a las manifestaciones que se realizaron en la Embajada de Estados Unidos el martes y el miércoles, motivadas por los bombardeos estadounidenses en Irak y Siria contra la milicia Kataib Hezbolá. Según el comunicado, «Soleimani aprobó los ataques a la Embajada de Estados Unidos».

En este contexto, el miércoles, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, advirtió que Estados Unidos iniciaría «acciones preventivas para proteger a las fuerzas estadounidenses».

Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Javad Zarif, dijo que el ataque estadounidense fue una «escalada tonta» y «extremadamente peligrosa» porque, según dijo, Soleimani dirigía «la fuerza más efectiva que lucha contra el Estado Islámico, el Frente al-Nusra y Al Qaeda». «Estados Unidos es responsable de todas las consecuencias», disparó mediante su cuenta de Twitter, donde también calificó el suceso de «terrorismo internacional».

En la misma red social, el excomandante militar iraní Mohsén Rezaí dijo que Irán se vengará «con contundencia» de Washington.