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Dear Friends,

This will be my final letter to 800,000 people before Americans cast our ballots on November 3rd. It is a breathtaking moment in the history of the United States. Perhaps I will be permitted to repeat a brief comment I made in my August letter because of its relevance to today. Many political commentators have stated that this election is the most significant since 1864, when Abraham Lincoln vied for a second term against Democratic nominee, George McClellan. The future of our beloved nation hung in the balance that year. If Lincoln had lost, the Civil War would have ended precipitously and the wretched evils of slavery would have remained legal in the Confederate States, and perhaps even in the North. Had Lincoln been defeated, the Union would have been torn asunder. Thank God Mr. Lincoln won, even though it cost him his life!

Now we are approaching another presidential election that carries enormous implications for the stability of our democratic system of government. Indeed, Newt Gingrich said that what we are facing now might bring an end to civilization as we have known it. He may have been referring to a possible revolution. Regardless, I believe his grave concern for our nation is valid. For centuries, America has stood as a shining light for liberty and freedom in our nation and around the globe. If we abandon our founding core values, the world will suffer for it. The binary choice before us is that stark.

How will Americans, and how will you, decide who to vote for as our Chief Executive Officer? I have heard from dozens of friends and acquaintances in recent weeks who tell me they will base their decision solely on a candidate’s rhetoric, tone, style, or likeability. Does that describe your thinking process?

Just now, as I was about to react to that idea, my wife, Shirley, brought in an email that she had received a few minutes before from a friend. It quoted an anonymous statement that gets to the heart of the issue, as follows:

«This is not a junior high or high school popularity/personality contest. I’m not voting for the person—I’m voting for the platform!

I’m voting for the Second Amendment. I’m voting for the next Supreme Court justice. I’m voting for the electoral college. I’m voting for the Republic in which we live. I’m voting for the police and law and order. I’m voting for the military and the veterans who fought and died for this country. I’m voting for the flag that is often missing from public events. I’m voting for the right to speak my opinion and not be censored for it. I’m voting for secure borders. I’m voting for the right to praise God without fear. I’m voting for every unborn soul that is at risk of being aborted. I’m voting for freedom and the American dream. I’m voting for good and against evil. I’m not just voting for one person.

I’m voting for the future of my country!»

I couldn’t have said it better, although I want to add to the writer’s list. I’m also voting for candidates who will exercise sound leadership internationally. I’m voting for those who will support Israel. I’m voting for those who will protect children from leftist curricula. I’m voting for the nation’s fiscal integrity. I’m voting for parental rights. I’m voting for school choice and home education. I’m voting for freedom in the suburbs. I’m voting for Little Sisters of the Poor and other Christian organizations. I’m voting for racial unity. I am voting to support «In God we trust» and school prayer. I’m voting for freedom of conscience for physicians and other professionals. I am voting for marriage. I am voting for life in all its dimensions. I am voting against euthanasia and physician-assisted suicide. I’m voting for wisdom in handling the pandemic. I am voting for protection for the Church from oppressive politicians.

One final thought: With all respect, this election isn’t about you. It certainly isn’t about me. It is about our kids and grandkids. It is about those who are yet to come, if they are allowed to live. This vote has awesome implications for future generations and the nation we love. It is about our Constitution and the immutable, God-given rights it protects. It is about values, and truth, and greatness, and hope. That is why the notion of choosing a president based on frivolous personality characteristics is so unfortunate.

In summary, this election is for all the marbles . . . the Presidency, the House of Representatives, the Senate, and the Supreme Court. Together, they set the agenda for this country.

If you love America and don’t want it to be «fundamentally transformed,» it is time to do three things:

  1. Pray like never before that God will spare this great nation from tyranny and oppression of religious liberty.
  2. Volunteer to help your candidates.
  3. Vote for the candidates who will best uphold your values and convictions.

Also, consider forwarding this letter to your friends, family, and others whom you might influence.

May God bless America!

 


Traducción al Español

 

Queridos amigos,

Esta será mi última carta antes de que los estadounidenses emitan nuestros votos el 3 de Noviembre. Es un momento decisivo en la historia de Estados Unidos.Muchos comentaristas políticos han declarado que esta elección es la más significativa desde 1864, cuando Abraham Lincoln compitió por un segundo mandato contra el candidato demócrata, George McClellan. El futuro de nuestra amada nación estaba en juego ese año. Si Lincoln hubiera perdido, la Guerra Civil habría terminado precipitadamente y los miserables males de la esclavitud habrían permanecido legales en los Estados Confederados, y quizás incluso en el Norte. Si Lincoln hubiera sido derrotado, la Unión se habría desgarrado.

Gracias a Dios, el Sr. Lincoln ganó, ¡aunque le costó la vida!

Ahora nos acercamos a otra elección presidencial que tiene enormes implicaciones para la estabilidad de nuestro sistema democrático de gobierno. De hecho, Newt Gingrich dijo que lo que enfrentamos ahora podría poner fin a la civilización tal como la conocemos. Puede que se estuviera refiriendo a una posible revolución. Independientemente, creo que su profunda preocupación por nuestra nación es válida. Durante siglos, Estados Unidos ha sido una luz brillante para la libertad y la libertad en nuestra nación y en todo el mundo. Si abandonamos nuestros valores fundamentales, el mundo sufrirá por ello. La elección binaria que tenemos ante nosotros es así de cruda

¿Cómo decidirán y cómo decidirán ustedes los estadounidenses por quién votar como nuestro Presidente?
He escuchado de docenas de amigos y conocidos en las últimas semanas que me dicen que basarán su decisión únicamente en la retórica, el tono, el estilo o la simpatía del candidato. ¿Describe eso tu proceso de pensamiento?

Justo ahora, cuando estaba a punto de reaccionar ante esa idea, mi esposa, Shirley, trajo un correo electrónico que había recibido unos minutos antes de un amigo. Citó una declaración anónima que llega a la esencia del problema, de la siguiente manera:

«Este no es un concurso de popularidad / personalidad de secundaria o preparatoria. No voy a votar por la persona, ¡estoy votando por la plataforma!

Voto por la Segunda Enmienda. Voy a votar por el próximo juez de la Corte Suprema. Voy a votar por el colegio electoral. Voto por la República en la que vivimos. Voy a votar por la policía y la ley y el orden. Estoy votando por los militares y los veteranos que lucharon y murieron por este país. Estoy votando por la bandera que a menudo falta en los eventos públicos. Voto por el derecho a expresar mi opinión y no ser censurado por ello. Voto por fronteras seguras. Voto por el derecho a alabar a Dios sin miedo. Voto por cada alma no nacida que está en riesgo de ser abortada. Voto por la libertad y el sueño americano. Voto por el bien y contra el mal. No estoy votando solo por una persona.

¡Voto por el futuro de mi país! «

No podría haberlo dicho mejor, aunque quiero agregar algo a la lista. También estoy votando por candidatos que ejercerán un liderazgo sólido a nivel internacional. Estoy votando por aquellos que apoyarán a Israel. Voto por aquellos que protegerán a los niños de los planes de estudio de izquierda. Voto por la integridad fiscal de la nación. Voto por los derechos de los padres. Estoy votando por la elección de escuela y la educación en el hogar. Voto por la libertad en nuestras comunidades.

Estoy votando por las organizaciones cristianas que ayudan a los pobres. Hermanitas de los Pobres. Voto por la unidad racial. Voto para apoyar «En Dios confiamos» y la oración escolar. Voto por la libertad de conciencia para los médicos y otros profesionales. Voto por el matrimonio. Voto por la vida en todas sus dimensiones. Voto en contra de la eutanasia y el suicidio asistido por un médico. Voto por sabiduría para manejar la pandemia. Voto por la protección de la Iglesia contra los políticos opresores.

Un pensamiento final: con todo respeto, esta elección no se trata de usted. Ciertamente no se trata de mí. Se trata de nuestros hijos y nietos. Se trata de los que están por venir, si se les permite vivir. Esta votación tiene implicaciones asombrosas para las generaciones futuras y la nación que amamos. Se trata de nuestra Constitución y de los derechos inmutables otorgados por Dios que protege. Se trata de valores, verdad, grandeza y esperanza. Por eso es tan lamentable la idea de elegir un presidente basándose en características frívolas de personalidad.

En resumen, esta elección es por la Presidencia, la Cámara de Representantes, el Senado y la Corte Suprema. Juntos, marcaran la agenda de este país.

Si amas a Estados Unidos es hora de hacer tres cosas:

  1. Ora como nunca antes para que Dios guarde a esta gran nación de la tiranía y la opresión de la libertad religiosa.
  2. Ofrézcase como voluntario para ayudar a sus candidatos.
  3. Vote por los candidatos que mejor defenderán sus valores y convicciones.

Además, considere enviar esta carta a sus amigos, familiares y otras personas en las que pueda influir.

¡Que Dios bendiga a América!