Una ex policía de Dallas que dijo que mató a su vecino de un tiro tras confundirse y entrar al apartamento de la víctima por error y pensar que era un extraño fue hallada culpable de homicidio el martes. La ex agente es blanca y su vecino, que estaba desarmado en su sala, era negro. Durante la sentencia, que fue de 10 años de prisión, ocurrió una conmovedora escena de perdón cuando el hermano de la víctima le pidió a la juez si podía abrazar a la ex oficial.

“Hablo por mí: te perdono y sé que si le preguntas a Dios él te va a perdonar. Una vez más, estoy hablando por mí, ni siquiera por mi familia. Te amo como a cualquier otra persona y no voy a decir que espero que te pudras y mueras como mi hermano”, dijo el hermano de Botham Jean.

Las personas que estaban fuera de la sala reaccionaron con enojo a la sentencia dada a a la ex policía Amber Guyger, creyendo que era demasiado indulgente. Pero el hermano de Jean se dirigió a ella directamente desde el estrado de los testigos.

“Personalmente quiero lo mejor para ti. No iba a decir esto delante de mi familia o de nadie, pero ni siquiera quiero que vayas a la cárcel. Quiero lo mejor para ti porque sé que eso es exactamente lo que Botham querría por ti. Lo mejor es que le des tu vida a Cristo. No voy a decir nada más. Creo que darle tu vida a Cristo es lo mejor que Botham querría para ti. Una vez, te amo como persona. Y no espero nada malo para tí. No sé si se puede, pero ¿puedo darle un abrazo por favor? ¿Por favor?”, dijo el joven Brandt Jean.

La juez dijo que podía, y Brandt y Guyger se pusieron de pie, se encontraron frente a frente y se abrazaron. La juez Tammy Kemp también abrazó a Guyger antes de que la sacaran de la sala del tribunal.

El juicio por la muerte de Botham Jean tuvo gran repercusión social. El jurado llegó al veredicto tras sólo unas horas de deliberaciones, luego de escuchar testimonios durante seis días.

En la sala de la corte se escucharon voces de júbilo cuando se anunció el veredicto, y alguien gritó, “¡Gracias, Jesús!” En el corredor afuera de la corte, una muchedumbre celebró y gritó, “Las vidas de los negros son importantes”. Cuando los fiscales aparecieron en la sala, resonaron los aplausos.

Guyger estuvo sentada sola, llorando, en la mesa de la defensa.

En Texas, la sentencia por homicidio es de cinco a 99 años de prisión.

En septiembre del 2018, Guyger entró al apartamento de Jean, quien vivía en el cuarto piso, directamente arriba del apartamento de ella en el tercer nivel, y halló la puerta no asegurada. Ella tenía puesto su uniforme tras terminar una larga jornada cuando abatió a Jean con su pistola policial.

La víctima, de 26 años, estaba disfrutando un helado cuando Guyger entró a su apartamento.

Jean, quien creció en la isla de Santa Lucía, país en el Caribe, llegó a Estados Unidos para ir a la universidad y luego trabajó como contador. Su muerte recibió amplia atención debido a las extrañas circunstancias del caso y porque fue una de una serie de muertes de hombres negros desarmados a manos de policías blancos.

“Un joven negro de 26 años, graduado de la universidad, contador público que trabajaba en una de las tres firmas contables más grandes del mundo… todo esto no debería de ser necesario para que se le haga justicia a un negro o latino desarmado en Estados Unidos”, dijo Benjamin Crump, uno de los abogados de la familia Jean, en una conferencia de prensa.

Guyger, de 31 años, pidió perdón llorando por haber matado a Jean y dijo que temió por su vida al llegar a la puerta y creer que su apartamento no estaba asegurado.