La verdad de Dios tiene poder para despertar. Muchas veces mi corazón ha estado durmiendo, y he sido negligente en mi caminar con Dios y carente de energía y pasión. Antes que pase mucho tiempo, comienzo a buscar la razón para esto. ¿Estoy trabajando demasiado? Quizás. ¿Estoy distraído? Quizás. La mayoría de las veces me doy cuenta que he vuelto a caer en la misma vieja trampa otra vez. He descuidado la palabra de Dios – intentando de alguna manera continuar con Dios sin el pan diario de la Escritura que Él ha provisto magníficamente. Muchas veces, sólo necesito una línea penetrante de su verdad para despertar el llamado de alerta en mi alma y alumbrar mi caminar con Dios. Un salmo apasionado, un proverbio sabio o una enseñanza de la boca de Jesús y sé que he venido al mejor lugar. Dentro de poco, estoy adorándole con pensamientos, palabras o canciones.

Arriesgándome a declarar lo obvio, necesitamos ser personas de la Palabra. Esto es cierto para nuestras vidas de adoración, pero es igualmente cierto para los tiempos en que nos reunimos en congregaciones y adoramos a Dios mediante el canto. La iglesia necesita canciones que estén arraigadas en la voz de la escritura – poesía creativa que envuelve las verdades de Dios y le revela a Él en cada línea.

Se dice del antiguo predicador Charles Spurgeon, que “su sangre tenía biblina”, que si le hubieras cortado, habría fluido la Biblia de su sangre. ¡Que homenaje asombroso! ¡Ojalá que las personas pudieran decir lo mismo de los líderes de adoración musical y compositores en la iglesia! Pero si queremos sangrar la Biblia, tenemos que leerla. Si queremos exudar la verdad de Dios, tenemos que alimentarnos de la verdad de Dios.

Kevin Navarro en su libro “The Complete Worship Leader” (“El líder de adoración completo”), comenta que “cada líder de adoración debe ser teólogo”. Quiere decir que como líderes de una gran parte del culto de adoración, estamos en una posición de gran responsabilidad. Y para manejar bien esta encomienda, necesitamos convertirnos en estudiantes de la palabra de Dios. Esto nos ayudará a asegurar que las letras de nuestras canciones den gloria a Dios – que nada en ellas descarríe al pueblo de Dios, y que nos unimos en los puntos esenciales de nuestra fe. Un conocimiento creciente de la palabra de Dios nos capacitará para esta tarea. Cada compositor de canciones de adoración también necesita ser un estudiante de la Biblia. “De la abundancia del corazón habla la boca” y si digerimos las verdades de la palabra de Dios, al momento de usar nuestro corazón y manos para escribir una canción, eso es lo que fluirá. Es un poco como comer ajo – ¡si comemos mucho, el olor encontrará una salida!

Algunas canciones pueden incluir grandes porciones de la escritura, presentadas de forma inédita, y esto es maravilloso, porque además de presentar la verdad, también es un gran vehículo para memorizar la Palabra. Otras veces escribiremos poesía completamente nueva, pero en el mejor de los casos, cada línea estará basada en la esencia y verdad de la escritura, aun cuando no esté citando versículos textuales. Eso también es algo maravilloso.

Marva J Dawn comenta que un servicio de adoración nunca podrá contener cada uno de los aspectos de la verdad de Dios, pero “la adoración nunca debe contener falsedad”. Es importante asegurarnos que no omitimos ninguno de los ingredientes principales. Hace más de una década, el movimiento Vineyard dirigió una conferencia en Australia. En respuesta a las canciones de adoración, un pastor le escribió a John Wimber (quien era el líder del movimiento) y señaló que, de unas 70 canciones en el cancionero de la conferencia, sólo un par de ellas hacían referencia a la cruz. Su punto era que la centralidad de la cruz es esencial en la adoración cristiana. Wimber estuvo agradecido por esta aportación de un desconocido y también sorprendido. Enseguida empezó a nutrir a sus compositores de las verdades preciosas de la cruz, enviándoles a cada uno de ellos algunos de los principales escritos cristianos acerca de la cruz. Efectivamente, muchas nuevas canciones fluyeron, todas centradas en la verdad de la cruz. Si nos alimentamos profundamente de la verdad, esto es lo que fluirá al componer nuestras canciones.

La verdad de Dios nos libera para adorar. Muchas veces he oído el corazón de una congregación resonando con alguna lírica – un poderoso despliegue de la revelación de Dios en una frase con la que resuenan los que la cantan. Quizás durante un momento en que la congregación da un grito de alabanza u otra señal de consentimiento al recibir una gloriosa verdad de Dios. Por ejemplo, el himno “Thine be the glory” (“A Ti sea la gloria”) que presenta la verdad gloriosa de la resurrección de Jesús de una manera poderosa. Me he dado cuenta de que cada vez que cantamos esas antiguas líricas poderosas, hay un resurgir en la adoración, mientras los corazones y almas resuenan con su verdad. “Interminable es la victoria que sobre la muerte has ganado.” Esto es el poder despertador de la verdad.

Demasiado a menudo nos ocupamos intentando hacer que pase algo durante los tiempos de adoración congregacional. Y subestimamos el poder despertador de la verdad de Dios. Esto es asunto urgente para todos nosotros líderes de adoración – tenemos que escribir y elegir canciones llenas de verdad, que sean también poéticas, congregacionales y empapadas de la Biblia. La adoración, según descrita por John Piper, debe ser “un glorioso banquete de las perfecciones de Cristo?”. Presentemos las glorias de nuestro señor Jesús en las líneas de nuestras canciones y una respuesta apropiada a su esplendor. En ocasiones, podría señalarse que nuestras canciones congregacionales se basan demasiado en las emociones. Cantamos canción tras canción de cómo Dios nos hace sentir y aunque no hay nada malo en una respuesta emocional a Dios – de hecho hay algo muy bueno en eso – hay que tener cuidado de presentar el fundamento para estas respuestas también. Otras canciones se van al otro extremo – cargadas de líneas largas y complicadas, que no dan espacio para responder a ellas. Se convierte en un ejercicio cerebral. Las mejores canciones de adoración, en términos poéticos, bíblicos y relevantes, capturan las verdades de Dios y al mismo tiempo le dan al cantante una manera para responder a estas verdades. Un gran ejemplo de esto es la canción de Tim Hughes “Here I am to worship” (“Aquí estoy para adorar”). Las estrofas nos llevan a la verdad poderosa de la encarnación de Jesús, “luz del mundo, descendiste a la oscuridad” y “en humildad viniste al mundo que creaste, por amor te empobreciste”. Y el coro nos da una oportunidad para responder a esta bella verdad – “Aquí estoy para adorarte, aquí estoy para postrarme, aquí estoy para decir que eres mi Dios”. (c2001 Kingsway’s Thankyou Music)

Los tiempos de adoración congregacional más saludables nos dan espacio para inhalar y exhalar. Para inhalar primeramente la poderosa revelación de Dios y luego exhalar un grito de alabanza y devoción.

La verdad de Dios tiene poder para despertar tanto a los perdidos como a los hallados. Para traer viento fresco a pábilos humeantes y para encender un fuego por primera vez en los corazones de aquellos que nunca antes le habían visto. Como líderes de adoración, nunca subestimemos el poder despertador de la verdad.