Un mensaje del Dr. Edwin Lemuel Ortiz

Lo primero que define este comportamiento del síndrome del pensamiento catastrófico (SPC) es que, por lo general, está basado en una idea de riesgo imaginario.

La persona de manera consciente o inconscientemente se transporta «tiempo real» al lugar de la tragedia. Él o ella se ve en un avión que va cayendo, se ubica de manera instantánea al terremoto o debajo de los escombros de este. Se ve en Indonesia ahogándose en la inundación. Sufre imaginariamente las quemaduras del fuego de Australia o de los bosques de California, aunque realmente está donde vive, en la Florida, en la República Dominicana, en México, en Argentina o en cualquier otro lugar y no donde ha ocurrido la tragedia.

Desde el domingo 26 de enero de 2020, la persona de pensamiento catastrófico decidió que nunca subirá a un helicóptero porque «presiente» que puede morir en un terrible accidente.  No volará más en avión porque está convencida que algún país puede derribar por error la aeronave en la que viaja. Mi «paciente identificado» con el síndrome de pensamiento catastrófico no volverá a bañarse en las playas de Varadero, de Punta Cana o de MarBella, de Vega Baja, o de Luquillo, porque está seguro que va a ser devorado por un tiburón.

Con una conducta tipo profeta de la fatalidad, la personalidad catastrófica imaginará lo peor de todas las posibilidades para su futuro. Pero esta conducta, por supuesto, va a pasar factura al estado emocional, físico y espiritual del «cliente» del pensamiento catastrófico.

Detrás del síndrome del pensamiento catastrófico hay un libreto que es aplicado a todo lo que pasa por la mente, ya sea de orden religioso, laboral o personal.  La persona aplicará una lectura catastrófica a todo lo que le ocurre en su entorno íntimo, social, estatal, nacional y mundial. El problema del pensamiento catastrófico es su estructura de lo «terrible», de lo negativo, de lo apocalíptico y de la atracción insana por el cataclismo.

¿Por qué ocurre?  Es una manera en que las personas expresan su ansiedad, la depresión o la sensación de impotencia. La persona se programa para pensar al mundo, al cielo, al hombre y a Dios en términos de lo peor. Con una «esperanza» insana de equivocarse. En psicología también le llamamos «catastrofismo». Muchas veces es una especie de mecanismo de defensa: «Voy a imaginar lo peor, si no me ocurre tendré el alivio de que no me pasó».

El tema del síndrome del pensamiento catastrófico o el «catastrofismo» es que, por lo general, se va retro alimentando. Me explico: La persona piensa que no le agrada al nuevo jefe de la empresa. Piensa que el supervisor la tiene en su contra.  Mi paciente está seguro de que lo van a despedir. Adopta la actitud de una persona resentida por lo que le van a hacer. Comienza a sabotear su propio trabajo, que hasta hace unas semanas lo hacía con excelencia, y termina despedido.

Mi amigo llega a creer que todo lo malo siempre le pasa a él. Es el tercer empleo que pierde en los últimos cinco años. Concluye, yo sabía que eso iba a pasar. Ha estado pensando, que si lo despiden, su familia pasará hambre, perderá la casa, dormirán en la calle, les robarán y podrá ser lastimado, y muchas otras cosas fatídicas.

 

En realidad, el pensamiento catastrófico provocó sufrimiento por adelantado, ansiedad en tiempo real de cosas que no le habían pasado, ni nunca le pasaron.

Dos días después de su despido recibió una oferta de la competencia, con mejores beneficios.

 

¿Cómo ser libre del pensamiento catastrófico?

 

.- Pon las cosas en justa perspectiva

Puede que el caso sea que te despidieron, que tu abuelo que te crio falleció esa misma semana. Tu hija, de apenas 16 años, te anuncia que está embarazada sin estar casada.

Tu cónyuge te culpa y dice que quiere el divorcio. Algunas preguntas de auto coaching serían: ¿Se acabó el mundo? ¿Tu niña embarazada dejará de ser tu hija? ¿Será esta la primera pareja que se divorcia?

 

.- Cuestiona el pensamiento catastrófico

«Nadie cuenta más mentiras que tu propia mente» (Dr. Augusto Cury). Entonces desafía, cuestiona cada idea de pensamiento catastrófico que viene a tu mente. Pregúntate: ¿Este miedo es real o virtual?  ¿Este pánico a volar es real o es virtual? Busca pruebas objetivas de cómo has llegado a la edad que tienes.  De cuántas cosas Dios te ha guardado. Mejor aún, acepta la verdad real de que un día todos los vivos pasaremos por la muerte en lo natural.

 

Desarma el pensamiento catastrófico con el coaching del Espíritu Santo

Basémonos en:

 

1 Juan 4:18: En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo…, y el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

1 Pedro 3:14Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, NO OS AMEDRENTÉIS POR TEMOR A ELLOS, NI OS CONTURBÉIS.

Isaías 40:31: pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.

Isaías 41:10: No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia.

 

SEAN GRANDEMENTE BENDECIDOS!!!

Amén