«No acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde los ladrones minan y hurtan; sino acumulad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Mateo 6:19-21).

1. La Naturaleza Temporal de los Tesoros Terrenales: En nuestro mundo, es fácil ser consumidos por la acumulación de riquezas, posesiones y éxitos terrenales. Sin embargo, Jesús nos recuerda que estos tesoros son temporales y susceptibles a la destrucción y el robo. La polilla y el orín, símbolos de la decadencia, nos recuerdan que lo material no dura. Nuestro enfoque, entonces, no debe estar en la acumulación de lo que es efímero, sino en lo que perdura.

2. La Importancia de los Tesoros Celestiales: ¿Qué significa acumular tesoros en el cielo? Se trata de invertir en lo que tiene valor eterno: nuestras relaciones, nuestro crecimiento espiritual, nuestras obras de amor y servicio. Estos tesoros celestiales no pueden ser destruidos ni robados. Son inversiones en nuestra relación con Dios y en el bienestar de los demás, reflejando el corazón de los mandamientos de amar a Dios y al prójimo.

3. El Corazón Revela Nuestros Verdaderos Tesoros: Jesús nos enseña que «donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón». Nuestro corazón se inclina hacia lo que valoramos más. Si valoramos las posesiones y el éxito terrenal por encima de todo, nuestro corazón estará enraizado en lo temporal. Pero si valoramos las cosas de Dios, nuestro corazón se inclinará hacia lo eterno.

4. El Peligro del Materialismo: El materialismo, el deseo excesivo de bienes materiales, es un peligro constante. Nos distrae de nuestro propósito espiritual y puede llevarnos a descuidar nuestras relaciones, nuestra salud espiritual y nuestro servicio a los demás. En 1 Timoteo 6:10, se nos recuerda que «el amor al dinero es raíz de todos los males». No es el dinero en sí mismo, sino el amor desmedido hacia él lo que nos desvía.

5. La Confianza en la Provisión de Dios: Confiar en Dios para nuestras necesidades es fundamental. En Mateo 6:33, Jesús dice: «Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». Al priorizar el reino de Dios, mostramos nuestra confianza en su provisión y cuidado.

6. La Alegría de Dar: Finalmente, acumular tesoros en el cielo también implica generosidad. Al dar a los demás, estamos almacenando tesoros en el cielo. En Hechos 20:35, se nos recuerda que «hay más dicha en dar que en recibir». Nuestra generosidad refleja el amor de Dios y fortalece nuestra conexión con lo eterno.