Estas palabras han rodeado mi mente una y otra vez desde hace muchos años, en el 2013 tras una crisis de depresión y ansiedad muy fuerte, este versículo aparecía como un lema, hasta hoy, una verdad que me repito una y otra vez hasta que mi mente y corazón puedan reposar en el cuidado y la confianza en Dios.
Confiar no es sencillo porque vivimos en un mundo incierto, no tenemos la capacidad de controlar y dominar el futuro y justamente la ansiedad tiene una alta necesidad y deseo de controlar. Al no tener poder sobre muchas cosas que nos suceden a diario o hacen parte de nuestra vida, aparece una oleada de pensamientos, que saltan y corren pos nuestra mente, evitándonos descansar… es por eso que Jesús nos repite en Mateo 11: 28 “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso…Déjenme enseñarles…y encontrarán descanso para el alma”
Jesús quiere enseñarnos a descansar en él. Así como cuando la gran tormenta azotaba a los discípulos en la barca: “36 Así que dejaron a las multitudes y salieron con Jesús en la barca 37 Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraban en la barca, la cual empezó a llenarse de agua. 38 Jesús estaba dormido…Los discípulos lo despertaron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?», gritaron. 39 Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. 40 Luego él les preguntó: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?».41 Los discípulos estaban completamente aterrados. «¿Quién es este hombre?—se preguntaban unos a otros—. ¡Hasta el viento y las olas lo obedecen!».”
“«¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?», gritaron”
Me escucho a mí misma decir: “Maestro ¿no te importa que me sienta sobrecargada?, Jesús ¿no te importa que siento temor al futuro?, Maestro ¿no te importa las cosas que te he estado preguntando?… Y ¿cuál es tu “maestro ¿no te importa que nos ahoguemos?” Yo tengo varios recurrentes en mi mente. Solo que hoy nuevamente, puedo encontrar refugio y esperanza en “39 Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma…«¿Quién es este hombre?—se preguntaban unos a otros—. ¡Hasta el viento y las olas lo obedecen!».”
¿Quién es este? El conocimiento de quién es Jesús, de su amor por nosotros y el camino que trazó para acercarnos confiadamente a nuestro padre Dios, es la única ancla segura para depositar TODA NUESTRA ANSIEDAD SOBRE ÉL: “6 No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho” Filipenses 4.
Y otra vez, Jesús nos dice:
26 Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos? 27 ¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida? 28 »¿Y por qué preocuparse por la ropa? Miren cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni cosen su ropa; 29 sin embargo, ni Salomón con toda su gloria se vistió tan hermoso como ellos. 30 Si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores silvestres que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe?31 »Así que no se preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”. 32 Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. 33 Busquen el reino de Dios[a] por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” Mateo 6:26-33
¿Por qué tiene poca fe? repite Jesús, una vez fue en medio del mar de galilea, luego, lo dijo a una multitud. Y hoy nos lo dice a ti y a mí ¿Todavía no tienes fe? ¿Por qué tienes poca fe?. La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Es tener la confianza de que lo que aguardo, vendrá, es estar seguro de aquello que no puedo ver porque sé quién dice ¡No tengas miedo! ¡No te preocupes!
Oro para que no nos falte fe, para que en medio de la angustia podamos clamar: “Jesús yo confío en ti” y oro para que sepas que Jesús camina de tu mano cuando experimentas ansiedad, que aunque la ansiedad venga, puedas saber que él ya orquestó un camino lleno de vida y salvación.
Nota aclaratoria: La ansiedad es una preocupación y miedo excesivo y recurrente que puede tener una gran impacto en el afecto y requerir apoyo profesional. Dios nos ha dotado de herramientas para estos procesos, la salud mental es importante. Este post va dirigido a que sepas que en medio de ese proceso que puedes estar viviendo, Jesús está ahí, ánclate a tu fe y pide ayuda. Jesús está. Siempre está.
Escrito por: Sthefany Salomón