Ahora bien, que la radio se mantenga con éxito dentro del entorno digital en el que, hoy día, se consume mucho del contenido informativo y musical y con un radio escucha que se está acostumbrando cada vez más al “On Demand” o contenido accesible a toda hora, son aspectos que representan grandes retos para los operadores de licencia de Radio en el mundo.

Para enfrentarlos, me parece que más allá de detenernos a culpar o enfrentar los avances tecnológicos, hay que mirar -de manera inmersiva- el actual manejo del contenido que ofrecen las emisoras y, a la misma vez, involucrarnos en cambiar cómo el público percibe la radio.

Se acabó aquello del programador, quien decidía que canción va al aire y cuál no. Si queremos una radio de avanzada, hay que poner en manos del radioescucha la potestad de decidir lo que quiere escuchar y cuando lo quiere escuchar. Hay que “democratizer” la programación de las emisoras y darle el poder al que escucha de decidir lo que quiere escuchar.

De igual forma, hay que hacer que los jóvenes se enamoren de la radio. Aunque ese es un reto mayor, no es imposible

Hay que revertir la percepción de los jóvenes de que “esto es lo que escuchan mis papás” al de un medio que me permite interactuar con él. Esto parece difícil, pero no lo es.

El disc jockey ya no puede meramente ser una persona que presente discos o canciones, debe ser un experto en música, un verdadero curador musical que profundice sobre las producciones y el origen del artista. De manera que los jóvenes lo vean como el experto en música a quien se debe seguir.

Creo que también se necesitan interacciones cruzadas con otras plataformas como Instagram y Tik Tok de manera que le permita al radioescucha participar desde su red social hacia la radio y viceversa. Hay que ser creativos y hacer lo que siempre hemos hecho: reinventarnos, una vez más, para sobrevivir en un mundo cambiante.

Por eso creo que, si evolucionamos y hacemos cambios ahora, la radio seguira siendo el medio preferido para estar informados, el que nos permite conectarnos en emergencias, que nos provoca reírnos a carcajadas con las ocurrencias que se dicen en los programas, que nos permite gritar hasta que duela la garganta cuando en la narración escuchamos que nuestro equipo anota, así como también es el medio que nos hace escuchar y bailar al ritmo de los géneros musicales de nuestra predilección.

Por: Manuel Santiago Santo (El Nuevo día de Puerto Rico).