La mejor manera de aprender no es en el aula sino el parque, según la Asociación Americana de Pediatría (APP), que difundió un comunicado hace unos días titulado El poder del juego: el papel de los pediatras para mejorar el desarrollo de los niños pequeños.

Los pediatras recuerdan que el juego es la herramienta por excelencia para ayudar a los niños a lidiar con el estrés tóxico, construir buenas relaciones con los padres y mejorar las habilidades necesarias para manejarse en el mundo de hoy. Los expertos muestran su preocupación por la falta de juego en nuestra sociedad y se refieren en su informe a las numerosas investigaciones sobre los beneficios, a todos los niveles, del juego. “Recomendamos que los doctores receten juegos” a los pacientes más pequeños, dijo el pediatra Michel Yogman, principal autor del informe de la AAP.

A pesar del gran número de estudios que prueban sus ventajas, el tiempo de juego se redujo un 25% entre 1981 y 1997. Por otra parte, el 30% de los niños que van a la guardería ya no tienen recreo. El tiempo ha sido reemplazado por clases, según las investigaciones de Advances in Life Course Research citadas por la APP. Una investigación nacional entre cerca de 9,000 padres de niños en edad preescolar encontró que solamente la mitad salía fuera a jugar o pasear diariamente con el padre o la madre. Los preescolares ven 4,5 horas de televisión al día como media, indican los pediatras. Esto a pesar de que numerosas investigaciones relacionan el consumo de televisión con una vida sedentaria y mayores riesgos de obesidad, entre otros problemas.

“El uso de medios como televisión, videojuegos, teléfonos móviles o tabletas está disminuyendo el tiempo de juego entre los niños. Es preocupante que la inmersión en medios electrónicos capture el tiempo para el juego real, tanto dentro como fuera de casa”, dijo el pediatra Jeffrey Hutchinson, coautor del informe. Alicia Banderas, psicóloga española autora del libro Niños sobreestimulados señala que en la etapa infantil (de 3 a 6 años) la tecnología es innecesaria. “A esas edades, los niños aprenden a través de las sensaciones. Cuando deslizan el dedo índice por la pantalla no se produce ningún aprendizaje”. “Tu hijo va a ser más inteligente cuanto más juego libre tenga, cuanto más explore por sí mismo”, dice Banderas. “Cuando estás frente a una pantalla, con gran estímulo visual, terminas por perder el interés ante las cosas naturales, mucho más sutiles. Para seguir teniendo interés necesitas cada vez más y más dosis de estimulación”.

El aburrimiento, sostiene Banderas, es algo que tiene que suceder: “Generas estrategias para salir de él, e imaginación. La creatividad surge porque eres capaz de generar soluciones alternativas a un problema”. La AAP sostiene que facilitar el impulso natural del niño a jugar contribuye en mayor medida al aprendizaje que las motivaciones externas como las notas. Para los más pequeños, juegos repetitivos como Peek-a-boo permiten “disfrutar del placer de predecir lo que va a ocurrir”, señalan los pediatras. “La próxima vez que tu hijo te diga que quiere jugar contigo, di que sí”, señala Yogman, coator del estudio.