Tu no naciste preocupándote. Esto es algo que aprendes a hacer y generalmente lo practicas hasta que seas bueno en ello. La buena noticia es que, si se puede aprender a preocuparse, también se puede desaprenderlo.

El Salmos 23:1 dice “Jehová es mi pastor; nada me faltará” y si esto es cierto entonces tengo la garantía de que El se encargará de por lo menos cuatro cosas en mi vida.

Un pastor Provee: Proporciona comida, refugio, las necesidades básicas de sus ovejas.
Un pastor Protege: Él defiende contra los enemigos y los peligros
Un pastor Guía: Lidera a las ovejas cuando están confundidas y no saben qué camino tomar.
Un pastor Corrige: Trae corrección para asegurar el llegar a destino

Sin embargo, todos estos beneficios solo pueden ser garantizados si es que acepto estas condiciones.

Acepta Su Señorío: Dios no es el Pastor de todos. Él es solo el Pastor de aquellos que lo dejan ser el Pastor. La raíz detrás de toda tu preocupación es el temor de que no estás en control. En Juan 10 dice Jesús: “Yo soy el buen pastor… mis ovejas me conocen… escuchan mi voz y me siguen”. Esto significa: Tú conoces a Jesús, escuchas a Jesús, sigues a Jesús. ¡Lo pones en control!

Comienza a orar por TODO: Pablo dice en Filipenses 4:6 “Oren por todo”. Algunas personas dicen que no tienen tiempo para orar, pero si tienen todo el tiempo del mundo para preocuparse. Cuando estoy preocupado, tengo dos opciones: puedo entrar en pánico o puedo orar. ¡La solución es lo último!

Considera un Día a la vez: Jesus dice: “No te preocupes por el mañana”. En otras palabras, está diciendo: No abras tu paraguas hasta que empiece a llover. Hoy es el mañana que te preocupó ayer. Cuando te preocupas, no haces nada con el ayer, no puedes controlar el mañana, simplemente arruinas el día de hoy.