Marcos Witt presenta «Viviré», su nueva producción discográfica, un álbum de estudio que reúne diez canciones inéditas, producidas por el reconocido colombiano, Carlitos López y por el propio Marcos Witt. Cuenta con la participación especial de Lilly Goodman y Kim Richards y entre las sorpresas que contiene está la participación de la Orquesta Filarmónica de Praga, así como la primera canción de Marcos en estilo disco.

De acuerdo con el cantante, compositor, autor y conferencista, «Viviré» es una producción que es «muy personal». Y es así: nueve de los diez temas fueron compuestos por él, y entre esos, seis son totalmente de su autoría. Entre los destacados músicos que participaron se encuentran: la pianista internacional, Laura Lambuley; el reconocido bajista argentino, Guillermo Vadalá y el galardonado baterista, Lee Levin.

El álbum «Vivencias», lanzado en 2001, fue la primera de esas ventanas. Veinte años después —y a siete años de «Sigues siendo Dios», su último álbum de estudio—, Marcos Witt abre otra ventana con «Viviré», álbum que conjunta canciones nacidas de historias propias, experiencias profundas de fe en medio de la crisis y momentos cara a cara con Dios, así como composiciones de cantautores latinoamericanos a quienes Marcos Witt desea impulsar o cuyas canciones se ganaron a pulso un lugar en esta producción.

Ese último es el caso de «Eres mi pastor», canción compuesta por Natanael Olguín, de Ciudad Acuña, en el norte de México, quien respondió a la convocatoria que el sello CanZion y Marcos hicieron en mayo de 2019 a compositores cristianos de habla hispana. «Eres mi pastor» tuvo que pasar varios filtros, ya que Marcos Witt y su equipo se dieron a la tarea de analizar detenidamente cada composición que recibieron, de entre más de mil. En algún punto, esta canción se catapultó como la elegida para ser grabada por Marcos e incluida en su nuevo material discográfico, en ese momento aún sin título. Hoy, Marcos Witt la presenta como uno de los temas principales de «Viviré», y no solo eso, sino que cuenta con la participación especial de Kim Richards, una de las voces principales de la banda mexicana, Un Corazón.

«¡Cómo me encanta esa canción!», exclama Marcos Witt. «Sobre todo, en este tiempo que la gente está necesitando ese abrazo y esa caricia de Dios, que es el Salmo 23». Natanael Olguín le dio un nuevo giro al más conocido de los Salmos. «Armó la canción de una manera muy diferente y muy creativa, y por eso me encanta» agrega Witt, «es de esas canciones que quieres escuchar una y otra vez», lo cual tendrán oportunidad de hacer sus oyentes, pues la canción se lanza como sencillo a los medios de comunicación.

Otra canción que sobresale se titula «Es posible», y fue compuesta por Joshua Arreola, con quien Marcos Witt ya había compuesto para el álbum «Sigues siendo Dios». Esta canción se mantuvo en los archivos de su compositor por muchos años, hasta que él se la envió a Marcos para saber qué pensaba. El resto es historia, la de una grabación (junto a Lilly Goodman) que casi no ocurrió como originalmente se planeaba.

«Tuvimos que acomodar agendas tanto de Marcos como de Lilly como en tres diferentes ocasiones para que se grabara», comenta Abraham Díaz, Director General de CanZion. «Marcos desde un principio supo que él quería que este feat. se grabara con ellos juntos en el estudio, por la dinámica y el ambiente que se crean». Inicialmente se grabaría en Houston, a donde ella volaría desde República Dominicana, pues tenía un evento en San Antonio. No fue posible concretar la grabación y la siguiente oportunidad parecía abrirse en Nashville, donde Marcos la alcanzaría, lo cual tampoco fue posible. Finalmente, lograron concretar la grabación en Miami, en una sesión sumamente creativa que dio como resultado la poderosa interpretación de este tema por parte de ambos cantantes.

«Mis respetos para Lilly Goodman», afirma Marcos Witt. «¡Qué profesionalismo a la hora de estar en el estudio trabajando! Me quito el sombrero. Es una guerrera para la excelencia. Estaba batallando muchísimo con un resfriado del que estaba saliendo y algunas de esas notas que pueden escuchar en esa canción fueron milagrosas. Yo la respeto más el día de hoy, después de haber cantado con ella y trabajado en el estudio».

Otra poderosa canción que ve la luz en este álbum se llama «Decir adiós», compuesta por Marcos en 2006, año en que falleció su padrastro, Frank Warren, quien fungió como su padre desde que llegó a la vida de su familia, cuando Marcos Witt tenía cinco años. «Hay una frase que van a escuchar ahí —«Cuando te vi sonriente ahí»— y estoy refiriéndome a un momento muy hermoso pero difícil, cuando estaba yo en el hospital frente a mi papá. Cuando llegué, él acababa de partir, pero había una sonrisa en su rostro, con la cual murió».

La canción tiene sentidos arreglos de cuerdas que envuelven las emotivas estrofas, sonidos que repentinamente toman un giro muy mexicano, con ritmo de bolero, y un elegante guiño a la música de mariachi, que también tiene su historia en la discografía de Marcos Witt, honrando además, de esta manera, la vida de sus padres (tanto biológicos como la del Sr. Warren) quienes literalmente dieron su vida por la difusión del evangelio en México. Elegante también es el tratamiento del tema tan difícil como lo es el despedirse de un ser amado. Marcos Witt no quería espiritualizar el tema, sino realmente hablar del dolor de la despedida, que incluso los cristianos, conscientes de que habrá una futura reunión celestial, deben atravesar. «Quiero ser empático con la necesidad que tiene el ser humano… y que simple y sencillamente duele cuando tenemos que decir adiós. Y no tan solamente en la muerte. En vida, cuando nos distanciamos, cuando termina una relación, como sea, hay dolor en decir adiós», expresa. «Es darle validez y certificar el dolor».

Finalmente, el tema que da nombre al álbum y que tal vez tiene la historia más extraordinaria, «Viviré (Salmo 118), fue compuesto por Julio Castellanos en un muelle de Barcelona, en el preciso momento en el que Marcos Witt estaba en el quirófano para la cirugía a corazón abierto a la que fue sometido a principios de 2020 en la Ciudad de México, mientras Castellanos, quien ha compuesto antes canciones con él, tomó un tiempo para interceder por la salud de su amigo delante de Dios. La noche anterior, Marcos Witt le había compartido Salmos 118:17, versículo que mantuvo en su pensamiento a través de todo este proceso en su salud: «No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de Jehová».
«Esa [canción] para mí es una de las más importantes. Además es un mensaje que necesita escuchar en este momento nuestra gente, nuestro pueblo», expresa Marcos con énfasis. «Tenemos a nuestro alrededor tanta devastación y muerte, que necesitamos poner esa canción en la boca de las personas: “No moriré, viviré”, y esa es una palabra profética», concluye.